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A.d.d: Atention Deficit Disorder
LOS NIÑOS QUE NO PUEDEN PRESTAR ATENCION (ADHD)
Los padres se angustian cuando llegan notas o citaciones de la escuela porque un niño se distrae mucho o se porta mal en clase a pesar de los esfuerzos de la maestra. Una posible causa para este tipo de comportamiento es el trastorno por Déficit de Atención/Hiperactividad (ADHD). Este afecta a alrededor del 5% de los niños de edad escolar. Comienza a manifestarse antes de los 7 años de edad y en muchos casos continúa en la vida adulta.
Aún cuando el niño con ADHD quiere ser un buen alumno, su impulsividad y su dificultad para mantener la atención en clase con frecuencia le causan problemas. Los maestros, los padres y los amigos saben que el niño tiene algo que es diferente, pero no saben exactamente qué es lo que está mal.
El ADHD tiene 3 características típicas: hiperactividad, impulsividad e inatención.
La primera suele observarse desde una edad temprana. Estos niños son muy inquietos desde que comienzan a caminar, están en constante movimiento y parecen inagotables.
A medida que crecen se ve claramente su dificultad para acomodar su actividad motriz a las exigencias del ambiente. Les cuesta permanecerse sentados cuando la situación lo requiere, se remueven en su asiento y se levantan a cada rato hasta que son reprendidos por sus padres o maestros, para volver a hacer lo mismo a los 5 minutos.
La impulsividad hace que parezcan atropellados e impacientes. Les cuesta esperar su turno en juegos o situaciones grupales, son muy insistentes e interrumpen las actividades de los demás como si quisieran ser siempre el centro de atención. Esto se debe a las serias deficiencias que tienen estos niños en los procesos de autocontrol.
Ser impulsivo no se limita únicamente a no pensar bien las cosas e interrumpir con frecuencia, sino que implica una incapacidad crónica para controlar una conducta aún cuando se pueda estar consciente de la consecuencia.
En cuanto al déficit de atención, los maestros notan que el niño se distrae mucho en clase y deja incompletas las tareas. En casa muchas veces dan la impresión de no escuchar cuando se les habla y hay que repetirles varias veces las cosas para que las hagan. Tienden a evitar las actividades que requieren un esfuerzo de atención, cometen errores por descuido y suelen dejarlas sin terminar. Hay que estar a su lado para que hagan la tarea escolar y son olvidadizos, es frecuente que pierdan útiles y no sepan dónde dejaron sus cosas, ni qué hay que llevar al colegio al día siguiente. Todas estas características se notan menos cuando el niño se halla en una situación novedosa o muy motivante o cuando recibe atención exclusiva y se ponen más de manifiesto frente a situaciones más rutinarias o en las que se requiere más perseverancia y autocontrol.
Cuáles son sus causas: Actualmente se considera que el ADHD está relacionado con un desbalance en la producción cerebral de dos neurotransmisores: Dopamina y Noradrenalina. Estudios de metabolismo cerebral realizados sobre pacientes con este trastorno evidenciaron una menor actividad metabólica especialmente en la base de la corteza cerebral frontal. Esta zona está relacionada con el control de los impulsos y la persistencia atencional.
Si bien no se sabe con certeza la causa de este desbalance neuroquímico, existe considerable evidencia que la Herencia juega un papel preponderante.
Cuando en una familia un miembro presenta el trastorno, la probabilidad de que haya otro miembro afectado es del 40%. Estudios sobre hermanos gemelos mostraron que cuando uno de ellos tiene el trastorno la probabilidad que el otro lo tenga también es del 80%.
Qué papel juegan los factores psicológicos: Las investigaciones realizadas hasta la fecha han demostrado que ni las técnicas de crianza, ni los conflictos emocionales del niño o de sus padres son responsables de la causa del Déficit Atencional con Hiperactividad, el cual tiene una base biológica y no psicológica.
Esto no quiere decir que los factores psicosociales deban desestimarse, ya que los mismos juegan un importante papel en la aparición de problemas afectivos y de conducta que muchas veces están asociados al trastorno. Por otra parte, la manera en que el niño se sienta aceptado o rechazado, estimulado o criticado, va a determinar en gran medida su autoestima y sus posibilidades de desarrollar habilidades que le permitan compensar al menos parcialmente sus dificultades.
Qué sucede cuando el niño crece: Años atrás se creía que este problema se superaba espontáneamente en la adolescencia pero, hoy en día, gracias a los datos surgidos de los estudios de seguimiento a largo plazo de grandes grupos de pacientes realizados en Estados Unidos y Canadá, se sabe que lo que suele disminuir con el tiempo es solamente la Hiperactividad.
La Impulsividad y el Déficit Atencional permanecen en el 60% de los casos a lo largo de toda la vida.
La adolescencia de estos niños suele ser más tumultuosa debido a los problemas de conducta que frecuentemente se asocian al trastorno y al bajo rendimiento escolar. Se ha descrito una mayor frecuencia de repetición de años escolares, de expulsiones de las escuelas y de abuso de alcohol y drogas.
En la vida adulta tienen muchos problemas interpersonales y una baja tolerancia al estrés debido a los cambios frecuentes en su estado de ánimo, a su tendencia a perder el control fácilmente y a las dificultades que tienen para organizarse en sus actividades. Se ha descrito una alta frecuencia de problemas vocacionales, de despidos de los trabajos, de separaciones y divorcios y de accidentes automovilísticos.
Por todo esto es que es importante la detección precoz de este problema -en los primeros años escolares- ya que el tratamiento temprano puede evitar los severos problemas de adaptación que este trastorno muchas veces trae aparejados.
Cómo se diagnostica: Para arribar al diagnóstico de este trastorno se requiere una minuciosa evaluación de la conducta del niño en los distintos ámbitos en los que se desenvuelve, así como de la historia de cada uno de sus síntomas, y cómo impactan éstos en su vida familiar y escolar.
Es importante descartar que los síntomas de distracción no se deban a trastornos sensoriales (problemas de vista u oído), o a problemas respiratorios que interfieran con un descanso nocturno adecuado (como la hipertrofia adenoide). Para esto es imprescindible la consulta pediátrica.
Desde el punto de vista psiquiátrico hay que descartar la presencia de Depresión o Ansiedad excesiva, trastornos éstos que pueden tener algunos síntomas comunes con el Déficit de Atención con Hiperactividad. También es importante obtener una estimación del nivel madurativo del niño tanto en lo intelectual como en el área socio-emocional.
El electroencefalograma y el mapeo cerebral, muy útiles en el diagnóstico de epilepsia, no tienen ninguna utilidad para diagnosticar el Déficit Atencional. Tampoco tienen validez las determinaciones obtenidas a través de análisis de sangre u orina.
El diagnóstico es eminentemente clínico y requiere de un profesional idóneo que sepa hacer las preguntas pertinentes de manera de poder obtener información relevante.
Cómo es el tratamiento:
Las investigaciones demuestran claramente que los medicamentos pueden ayudar a mejorar la atención, el comportamiento dirigido hacia metas y la capacidad de organización en el 80% de los pacientes. Los fármacos más efectivos incluyen los estimulantes (varias preparaciones de metilfenidato), y el no-estimulante atomoxetina. Hasta la actualidad se han llevado a cabo más de 200 estudios controlados, realizados sobre más de 10.000 pacientes en edad escolar, los que certifican su eficacia y seguridad.
Los padres y maestros deben recibir por parte del profesional tratante una adecuada orientación en el manejo del niño, ya que las pautas que funcionan con los niños que no presentan este trastorno suelen resultar ineficaces con los que sí lo presentan. Para esto existen programas de “Orientación y Entrenamiento a Padres” que han demostrado eficacia en el manejo de la conducta en el hogar.
Debido a que el 30% de los niños con Déficit Atencional con Hiperactividad presentan también trastornos del aprendizaje, fundamentalmente en la lecto-escritura, puede ser necesario llevar a cabo tratamientos reeducativos psicopedagógicos o fonoaudiológicos.
La psicoterapia individual no es efectiva para mejorar los síntomas principales del trastorno, pero puede ser de utilidad en los niños que han desarrollado problemas emocionales, que tienen deteriorada su autoestima, o que presentan conducta desafiante y dificultades en la integración social.
Un niño que ha sido diagnosticado con ADHD y tratado de forma apropiada puede tener una vida productiva y exitosa.
Dr. Claudio Michanie
Médico Psiquiatra de Niños y Adolescentes
Miembro de la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry
Miembro de la Sección de ADHD de la Asociación Mundial de Psiquiatría
Jefe de la Sección Niños y Adolescentes del Departamento de Psiquiatría del Hospital Universitario CEMIC de Buenos Aires
Director del Programa de ADHD del Departamento de Psiquiatría del Hospital
Universitario CEMIC
Teléfono: 4801-1937/ e-mail: cmichanie@arnet.com.ar
Adenitis es un término que se utiliza para describir la inflamación de un ganglio linfático.
La inflamación de los ganglios linfáticos puede ser de origen infeccioso (virus o bacterias) o inflamatoria (lupus, artritis reumatoide, etc.).
Los ganglios linfáticos son estructuras redondas de menos de 1,5 cm. que forman parte del sistema linfoganglionar de las defensas. Los ganglios linfáticos se encuentran en todo el organismo (bajo la piel de la nuca, el cuello, axilas, ingles,abdomen y tórax) y se conectan entre sí a través de vasos linfáticos, por donde circula un líquido llamado linfa. Todo el sistema de vasos linfáticos drena en el corazón, mezclándose la linfa con la sangre.
La principal función del sistema linfático es de tipo defensivo. En su interior madura una de las líneas de defensa más importantes contra las infecciones virales que son los linfocitos y además colaboran en la formación de anticuerpos específicos contra los gérmenes.
Cada vez que tenemos una angina, además de dolor de garganta solemos palparnos los ganglios regionales (submaxilares y laterocervicales) inflamados y dolorosos,ya que de allí parten las defensas contra la infección.
Al aumento en el tamaño de un ganglio linfático se le denomina adenopatía. Cuando aumenta el tamaño de los ganglios del cuello hablamos de adenopatías cervicales; si son los ganglios de las axilas hablamos de adenopatías axilares, etc.
Adenopatía no es sinónimo de infección.
En ocasiones la infección supera la puerta de entrada (garganta en el caso de una angina, intestino en el caso de una enteritis o vía respiratoria en el caso de una gripe) y progresa al ganglio. Esta infección localizada en el o los ganglios regionales se denomina adenitis o adenoflemón.Si en el ganglio se acumula líquido purulento, producto de la lucha entre las defensas (leucocitos y anticuerpos) y los gérmenes, se forma un abceso que puede drenar espontáneamente al exterior. Como el adenoflemón habitualmente es una infección bacteriana, debe ser tratado con antibióticos, habitualmente endovenosos, y en ocasiones es necesario realizar un drenaje quirúrgico del abceso.
Ganglio palpable no es sinónimo de infección.
La mayoría de los ganglios palpables en los chicos son adenopatías reaccionales. ¿A qué? A una infección viral. También pueden ser adenopatías residuales de una infección pasada que dejó como recuerdo un ganglio palpable durante toda la vida.
Excepcionalmente el aumento en el tamaño de los ganglios puede significar una enfermedad maligna.
Si una adenopatía está agrandada de tamaño, su consistencia es elástica, móvil, leve a moderadamente dolorosa, de menos de 3 cm de diámetro y la piel por encima está normal; no requiere ningún estudio para su diagnóstico.
Una adenopatía de consistencia duro-pétreo, pegada a planos profundos, de más de 3 cm con alteraciones de la piel circundante debe ser estudiada porque puede ser asiento de alguna enfermedad más grave. Habitualmente se realiza una ecografía, análisis de sangre (hemograma), y eventualmente una biopsia del ganglio.
El concepto de ALTE o Episodio de posible amenaza a la vida (del inglés: Apparent Life Threatening Event), describe una situación que fue interpretada por la persona que observa al niño como un riesgo para su vida.
Definición:
Es aquel episodio inesperado y brusco que alarma al observador pues correspondería a una situación de riesgo de muerte, caracterizado por uno o más de los siguientes signos:
Compromiso de la actividad respiratoria (cese respiratorio, ahogo o sofocación)
Cambio de coloración ( cianosis, palidez o rubicundez)
Alteraciones del tono muscular.
El ALTE no es una enfermedad especifica en sí misma, sino una forma de presentación clínica de diversos problemas o patologías.
Los diagnósticos más frecuentemente hallados en niños que sufrieron episodios de ALTE fueron: reflujo gastroesofágico, malformaciones, infecciones respiratorias o sistémicas (por ejemplo, coqueluche, síndrome bronquiolítico, sepsis, miocarditis viral, etc.), abuso infantil e intoxicaciones. Cualquier situación que impresione al observador como un riesgo súbito de muerte puede considerarse ALTE.
Hace 20 años en el 70% de los casos no se hallaba un diagnóstico que explicara el suceso, actualmente hasta el 70% de los casos poseen una diagnóstico médico o quirúrgico y la posibilidad de un tratamiento preventivo.
Las causas más frecuentemente diagnosticadas son:
Causas respiratorias: Infecciones, malformaciones de la vía respiratoria
Causas cardíacas: Arritmias, alteraciones de la conducción cardíaca (síndrome QT prolongado)
Causas metabólicas: Alteraciones del ciclo de la urea, errores innatos del metabolismo, oxidación mitocondrial.
Otras causas: Sofocación accidental, abuso, maltrato, intoxicación.
Todo niño que haya sufrido un episodio de ALTE debe ser evaluado para determinar la causa del ALTE. Cuando no se encuentra una causa (entre el 30 y 40% de los casos) se trata de un ALTE idiopático (sin causa).
El ALTE puede clasificarse según su gravedad en: ALTE mayor: aquel episodio que revierte a través de una estimulación vigorosa o reanimación cardiopulmonar. ALTE menor: el episodio que revierte espontáneamente o a través de una estimulación leve. Los episodios de ALTE menor, con un examen físico normal, no requieren hospitalización.
Aquellos bebés que presentaron episodios menores con factores de riesgo y aquellos que presentan episodios de ALTE mayor deben ser hospitalizados para estudiar en profundidad y realizar un diagnóstico, que permitirá comenzar un tratamiento para evitar la recurrencia del episodio.
ALTE menor con factores de riesgo que requieren hospitalización:
Episodio recurrente.
Episodio de ALTE durante el sueño.
Prematuros con episodios de ALTE.
Antecedentes de familiar con muerte súbita inexplicada del lactante y/o ALTE.
Factores de riesgo social.
Factores de riesgo para SMSL (drogadicción materna, madre HIV, cigarrillo, etc.).
Durante la hospitalización se deberá:
Observar al lactante y evaluar del vínculo madre-hijo, la técnica alimentaria y ritual que utilizan para dormirlo.
Monitoreo durante el sueño con saturometría (medición indirecta del oxigeno en la sangre)
Evaluación clínica completa
Exámenes complementarios iniciales: se descartan enfermedades metabólicas, infecciones adquiridas o congénitas.
Exámenes específicos: polisomnografía (electroencefalograma de sueño), evaluación cardiológica (electrocardiograma y ecocardiograma), estudio de reflugo gastroesofágico (phmetría).
Evaluación psicológica y manejo de la ansiedad familiar.
Diagnóstico y organización del egreso hospitalario.
Una vez que se realizó el diagnóstico y se indicó un tratamiento, no se puede asegurar que el bebé no vaya a repetir un episodio, por lo que es imprescindible que ambos padres y los cuidadores del bebé realicen el curso de reanimación cardiopulmonar.
El afta es una lesión ulcerosa de la mucosa oral, dolorosa y recidivante.
Aparece como una zona eritematosa (roja) de pocos milímetros de diámetro, acompañada de una sensación de picazón o quemadura (afta proviene del latín aphta que significa quemadura).
El 20% de la población alguna vez sufrirá este problema y es más frecuente en mujeres de clase alta.
En algunos pacientes las aftas aparecen luego de la ingestión de alimentos específicos, mientras que en otros su aparición es impredecible. Los pacientes con enfermedad celíaca suelen sufrir aftas a repetición, por lo que se cree que la alergia alimentaria es uno de los factores desencadenantes más importantes, aunque seguramente existan otros.
Alimentos más relacionados con la aparición de aftas:
Leche de vaca.
Trigo, avena, cebada, centeno.
Soja.
Chocolate.
Nueces.
Mariscos.
Vinagre.
Higo, ananá.
Mostaza.
Colorantes y conservantes.
Un trauma agudo o crónico de la mucosa oral predispone a su aparición, por lo que los chicos que utilizan ortodoncia suelen padecer este problema a repetición y también pueden aparecer luego de un traumatismo al cepillarse los dientes o luego de comer algún alimento muy caliente.
Su aparición también puede estar desencadenada por situaciones estresantes como exámenes en la escuela, peleas con un amigo, mudanzas, separaciones o muertes en la familia.
Es muy importante diferenciar el afta del herpes oral, ya que este último es secundario a una infección viral, es contagioso y puede tratarse con un antiviral llamado acyclovir.
La principal diferencia es que el herpes suele afectar la parte externa de la mucosa oral (mucosa seca) y el afta la parte interna de la mucosa oral (mucosa húmeda) lengua y parte anterior de las encías.
Tratamiento:
El afta no tiene un tratamiento curativo, tiene una evolución aproximada de 5 a 7 días. Todos los tratamientos tienen la finalidad de calmar el dolor (analgésicos vía oral o anestésicos locales), desinflamar (buches con sustancias desinflamatorias) y evitar los alimentos ácidos o salados que aumentan el dolor.
Analgésicos más utilizados: Dipirona o ibuprofeno
Anestésicos locales: xylocaina
Colutorios desinflamtorios: ernex colutorio o una mezcla compuesta por:
Benadryl (difenhidramina)...........10cc
Micostatin (nistatina).....................10cc
Xylocaina (jalea).............................3cc
Se debe mezclar bien, dejar en la heladera, ya que el frío es analgésico y anestésico y realizar buches o fomentos con esta mezcla cada 3 a 4 horas.
Como toda lesión de origen multifactorial, desencadenada por factores emocionales los polivitamínicos (sobre todo la vitamina C) pueden disminuir la recurrencia.
La ambliopía, también llamada ojo perezoso, es la pérdida de la visión (parcial o total) de un ojo producida por la falta de uso de dicho ojo, a pesar de no tener ninguna alteración funcional.
Puede estar provocada por cualquier problema que genere la preferencia del cerebro por un ojo mientras que el otro es ignorado. Las causas más comunes son el estrabismo (ojos cruzados o vizcos) o problemasde refracción (hipermetropía, miopía o astigmatismo).
El ojo con mejor visión se vuelve dominante y mantiene una visión normal, mientras que el ojo afectado es ignorado por el cerebro para evitar un conflicto entre las dos imágenes diferentes y, en consecuencia, el centro visual en el cerebro para el ojo afectado no se desarrolla. Si la alteración no se corrige tempranamente (antes de los 6 años) se vuelve permanente, ya que luego de esa edad el cerebro detiene su maduración.
El estrabismo es la causa más común de ambliopía y a menudo existen antecedentes familiares. Este problema se diagnostica fácilmente con un examen de los ojos y no se requieren exámenes especiales.
La ambliopía tiene dos tratamientos: desarrollar el centro de la visión afectado y curar el trastorno visual que desencadenó el problema.
Para desarrollar el centro de la visión ignorado, se debe cubrir el ojo normal con un parche para estimular el uso del ojo ignorado y con disminución de la visión. Si el chico es muy colaborador en lugar del parche se pueden usar gotas que enturbian la visión del ojo normal.
La causa del trastorno visualtambién requiere tratamiento. Si es un error de refracción, se recomienda el uso de anteojos o lentes de contacto y si es estrabismo, existen muchos tratamientos distintos para cada tipo de estrabismo.
Cuanto más chico es el paciente, mayor potencial cerebral para el desarrollo del sistema visual y mayor probabilidad para la recuperación de la visión.
La recuperación total de la visión es posible cuando el tratamiento se comienza antes de los 5 años de edad y la probabilidad disminuye progresivamente a medida que el chico crece.
Si la alteración de la visión producida por la ambliopía no se recuperó por completo, se recomienda el uso de anteojos protectores de policarbonato, ya que un traumatismo podría hacerle perder la visión del único ojo sano.
La anemia es uno de los trastornos más frecuentes de la sangre y ocurre cuando existe menor cantidad de glóbulos rojos de lo normal. Los glóbulos rojos contienen hemoglobina, una proteína que es la encargada de transportar el oxígeno a todos los tejidos del cuerpo. Al haber menos glóbulos rojos y disminuir el transporte de oxigeno a los tejidos, falta energía para todos los procesos corporales, manifestándose por cansancio, fatiga muscular, sueño excesivo, falta de concentración y memoria, bajo rendimiento escolar y, en los casos más extremos, se produce detención del crecimiento.
Según la Organización Mundial de la Salud, el 22% de los bebés, el 45% de los menores de 4 años y el 35% de los niños entre 5 y 12 años padecen anemia. La anemia puede ocurrir por tres diferentes razones:
Aumento de la destrucción de los glóbulos rojos.
Pérdida de glóbulos rojos (sangrado).
Producción inadecuada de glóbulos rojos en la médula ósea.
La forma más común de anemia, tanto en niños como en adultos, es la anemia por falta de hierro (anemia ferropénica). La mitad de las mujeres embarazadas y el 20% de las no embarazadas presentan esta anemia.
La hemoglobina es una proteína rica en hierro que se encuentra dentro de los glóbulos rojos. Su función es captar el oxígeno en los pulmones para transportarlo a TODOS los órganos y tejidos del organismo. Ante la falta de hierro, disminuye la producción de hemoglobina y de glóbulos rojos.
Existe una relación directa entre la cantidad de hierro en el organismo y la cantidad de hemoglobina y glóbulos rojos.
A mayor cantidad de hierro, mayor cantidad de glóbulos rojos y hemoglobina.
A menor cantidad de hierro, mayor anemia.
Los efectos de la falta de hierro son más graves si se trata de chicos pequeños.
Una anemia no muy severa, pero prolongada puede afectar el rendimiento intelectual de los chicos. Los períodos más vulnerables a la falta de hierro son el primer año de vida, la pubertad y el embarazo, pero también puede afectar a las mujeres en edad fértil, porque la menstruación produce pérdida de hierro.
Los glóbulos rojos viven en promedio 120 días, al envejecer son destruidos por el bazo. A partir del tercer mes de vida los bebés deben fabricar una gran cantidad de glóbulos rojos para reemplazar los que traían del nacimiento, que envejecen y son retirados de la circulación. Para fabricar los nuevos glóbulos consumen una gran cantidad de hierro, agotando sus reservas y sufriendo una “anemia fisiológica del recién nacido”, por lo que todos los mayores de4 meses deben recibir un suplemento de hierro, hasta que el hierro contenido en la dieta sólida reemplace ese aporte (alrededor de los 15 meses).
Los bebés prematuros y los alimentados con fórmula deben recibir hierro precozmente.
Los chicos que no recibieron suplemento de hierro,que crecen muy rápido, que son más grandes que el promedio o que tomaron leche de vaca precozmente, pueden tener una anemia más severa, manifestándose por importante palidez de piel y mucosas, cansancio, disminución de la actividad normal e inclusive pérdida de las últimas pautas madurativas adquiridas.
La leche materna contiene hierro de alta biodisponibilidad, eso significa que la mayor parte del hierro contenido es absorbido por el intestino, mientras que el hierro de la leche de vaca tiene muy baja biodisponibilidad: se absorbe un porcentaje muy pequeño. Además, en los menores de 1 año, las proteínas de la leche de vaca producen una inflamación intestinal crónica, con microhemorragias intestinales que generan una pérdida de hierro y, por consiguiente, una anemia más severa.
Otro período crítico es la pubertad. La mayoría de los adolescentes no llegan a cubrir con la dieta el aumento en la demanda de hierro requerido para esta etapa. Las comidas rápidas y chatarra son uno de los factores causantes de la deficiencia.
Síntomas más frecuentes:
Palidez de piel y mucosas
Cansancio.
Irritabilidad.
Debilidad muscular
Dolor de cabeza.
Detención del crecimiento.
Los chicos anémicos pueden ingerir elementos extraños como hielo, tierra o papel. Este fenómeno se denomina “pica” y suele asociarse a la falta de hierro o vitaminas.
El tratamiento de la anemia ferropénica es muy sencillo y efectivo: aumentar el aporte de hierro de la dieta y suplementos de hierro por vía oral.
El hierro se incorpora al organismo a través de la dieta y se presenta en la naturaleza de dos formas: hierro hem y hierro no hem.
El hierro hem tiene una alta biodisponibilidad (se absorbe aproximadamente el 30% del ingerido), mientras que el hierro no hem tiene baja biodisponibilidad: (se absorbe solamente el 1%).
El hierro hem está presente en las carnes rojas, vísceras, pollo y pescado.
El hierro no hem se encuentra en las verduras, legumbres, cereales integrales, huevo y leche.
La absorción del hierro está influenciada por sustancias inhibidoras que disminuyen aún más la absorción: maíz, trigo, arroz, té, café, mate y por sustancias facilitadoras como la vitamina c (cítricos, tomate, kiwi).
Sobre la base de estos conocimientos se puede combinar a los alimentos para mejorar la biodisponibilidad del hierro. Si combinamos a las legumbres con una porción de carne y además un cítrico como postre o jugo, la absorciónserá máxima. No es conveniente tomar té, café o mate inmediatamente antes o después de la comida y las personas vegetarianas (está contraindicado en pediatría) no deben acompañar los alimentos ricos en hierro con arroz que inhibe la absorción.
Prevención de anemia ferropénica: El aporte de hierro de la leche y la dieta de los menores de 15 meses no llega a cubrir el requerimiento (pensá que al año un bebé triplica su peso de nacimiento), por lo que se recomienda darle un suplemento vía oral para cubrir la insuficiencia de la dieta.
Existen dos formas farmacéuticas de hierro: el sulfato ferroso (Fer-in solº) y el polimaltosato ferroso (ferraninº).
Si bien el sulfato ferroso presenta mayor biodisponibilidad, debe ser dado en ayunas y puede producir intolerancia gástrica, vómitos y dolor abdominal, por lo que es muy difícil completar el tratamiento, mientras que el polimaltosato es mejor tolerado y puede darse con los alimentos.
El Dr. Patrick Wagner Grau, Presidente de Anemia Working Group, recomienda: “el tratamiento de elección a nivel mundial para los casos de anemia ferropénica es el polimaltosato ferroso (ferraninº), por su óptima tolerancia, seguridad y eficacia. Debido a su mecanismo de absorción fisiológicamente controlado carece de efectos adversos secundarios y toxicidad. Es ideal su uso en pacientes pediátricos debido a que se puede asociar a los alimentos, algo contraindicado para el sulfato ferroso, ya que los alimentos inhiben la buena absorción de este preparado”.
Otras causas de anemia:
Por destrucción de los glóbulos rojos:
Anemia hemolítica, anemia drepanocítica , talasemia, déficit de glucosa 6 fosfato deshidrogenasa.
Por perdida de glóbulos rojos:
Sangrado, menstruación abundante o prolongada.
Por insuficiente producción:
Anemia perniciosa (falta de vitamina B12), infecciones, leucemia, aplasia por drogas.
La anestesia general es una medicación que se utiliza para inducir un estado de inconciencia y relajación muscular para realizar un procedimiento quirúrgico o doloroso. La medicación puede ser inhalada o administrada endovenosa a través de un suero.
El anestesista tiene la educación, habilidad y entrenamiento necesario para diagnosticar las necesidades anestésicas de cada paciente de acuerdo a su condición médica, respuesta a la anestesia y requerimientos quirúrgicos.
El rol del anestesista durante la cirugía es: 1) Realizar un control médico continuo del paciente. 2) Monitorear y controlar las funciones vitales del paciente (frecuencia cardiaca, respiratoria, presión arterial, temperatura y balance hidroelectrolítico) 3) Controlar el nivel de inconciencia y de dolor para mantener las condiciones ideales para una cirugía exitosa.
¿Cuáles son los riesgos de la anestesia? Nadie puede asegurar los resultados de una cirugía ni garantizar que no se presentarán complicaciones, ya que las personas tienen distinta respuesta a la cirugía, a la anestesia, distinta cicatrización y respuesta al dolor.
El riesgo anestésico esta relacionado con la salud del paciente, las reacciones severas a la anestesia son muy raras y habitualmente aparecen cuando el paciente presenta algún problema de salud previo (cardiopatías, deshidratación, fiebre, desnutrición, etc.).
En este video, vemos la anestesia para una operación de fractura de tallo verde.
La apendicitis es la inflamación y posterior infección del apéndice.
El apéndice se llama científicamente apéndice vermiforme, que describe su condición de “extensión” del intestino con forma de “gusano”. La última porción del intestino es el colon o intestino grueso, que comienza en la fosa ilíaca derecha, asciende hasta el hígado, cruza el abdomen hacia la izquierda y desciende por el flanco izquierdo hasta la fosa ilíaca izquierda. El comienzo del colon se denomina ciego y allí está asentado el apéndice.
El apéndice tiene funciones digestivas en animales inferiores en la escala zoológica, pero carece de ellas en el humano, por lo que los pacientes apendicetomizados (a quienes se les extirpó el apéndice quirúrgicamente) no tienen problemas por su falta.
La mayoría de las personas tiene un apéndice anterior y descendente (sale del ciego hacia delante y abajo). Es menos frecuente pero probable, que el apéndice salga hacia atrás del ciego (retrocecal ascendente), hacia arriba (ascendente) e inclusive puede ser izquierdo si el ciego está libre y se ubica hacia la izquierda.
En algunas ocasiones el apéndice, que es un órgano hueco, se tapa con materia fecal dura (coprolito), inflamándose. Al inflamarse se convierte en una apendicitis flegmonosa (grado más leve de apendicitis), sin tratamiento evoluciona a apendicitis gangrenosa y si se necrosa se perfora convirtiéndose en el cuadro más grave que es la peritonitis apendicular. Esta progresión también puede ser secundaria a una torsión del apéndice sobre sí mismo.
¿Cómo se manifiesta?
El cuadro típico de apendicitis se ve en aproximadamente el 75% de los pacientes y comienza con dolor en la boca del estómago. Puede presentar fiebre leve a moderada (menos de 39 ° C), y en el transcurso de 1 a 2 horas el paciente describe como el dolor progresa hacia la fosa iliaca derecha (cuadrante inferior derecho del abdomen), donde se localiza en un punto que el paciente señala con un dedo (one finger point). Este punto (punto de Mac Burney) está localizado en la unión del tercio interno con el tercio medio de una línea que une la espina iliaca superior (hueso de la cadera) con el ombligo. Con el correr de las horas el abdomen se distiende y los músculos abdominales se contracturan generando un cuadro llamado “vientre en tabla”.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de apendicitis es clínico, y el laboratorio y las imágenes ayudan a confirmarlo.Los signos clínicos más importantes buscados por el cirujano son:
Los antecedentes de la progresión del dolor de la boca del estómago hacia la fosa iliaca derecha.
Dolor exquisito en el punto de Mac Burney.
Dolor a la descompresión del abdomen (la indigestión, gastroenteritis, gastritis, etc. duelen al comprimir, pero al descomprimir el dolor inmediatamente desaparece), en la apendicitis al descomprimir el abdomen se produce una puntada de dolor casi insoportable (signo de Murphy).
Defensa abdominal o vientre en tabla.
Temperatura diferencial: normalmente la temperatura rectal es 4 a 5 décimas de grado mayor que la axilar. En la apendicitis se produce temperatura diferencial: más de 1 grado de diferencia entre la temperatura axilar y la rectal.
Dolor al elevar la pierna derecha por inflamación del músculo psoas, que transcurre en la parte posterior del abdomen por debajo del ciego.
Ayudan al diagnóstico:
Hemograma: se produce un aumento moderado de los glóbulos blancos con signos de infección bacteriana (aumento de neutrófilos)
Orina Completa: se utiliza para hacer el diagnóstico diferencial con infección urinaria complicada.
RX abdomen: Se pueden observar tres signos indirectos (coprolito, íleo regional localizado y borramiento del psoas), aunque su ausencia no descartan la apendicitis.
La edad pico de apendicitis es entre los 10 y 30 años, aunque puede darse a cualquier edad. Los menores de 3 años, los pacientes con apéndice retrocecal ascendente, anterior ascendente o izquierdo no presentan ninguno de los signos típicos de apendicitis por lo que el diagnóstico generalmente es más tardío, evolucionando habitualmente a peritonitis.
Otro factor de mal pronóstico que aumenta la progresión a peritonitis o perforación es la administración de antiespasmódicos. La mayoría de los chicos que llegan tarde al diagnóstico y presentan peritonitis es a consecuencia de haber recibido antiespasmódicos o analgésicos, por lo que esta medicación está totalmente contraindicada en cualquier cuadro de dolor abdominal agudo de origen desconocido.
La apendicitis aguda es una urgencia médica. Una vez hecho el diagnóstico el paciente debe operarse inmediatamente para evitar el progreso a peritonitis. No se trata de una emergencia ya que la vida del paciente no corre peligro inminente, esto significa que es recomendable primero hidratar adecuadamente al paciente con líquidos endovenosos, asegurarse que no existan alteraciones en su medio interno (sales, glucemia y acidez de la sangre) y en lo posible aguardar a que la cirugía la puedan realizar cirujano y anestesista pediátricos.
Antes y después de la cirugía el paciente debe recibir antibióticos endovenosos. Uno de los esquemas más utilizados en todo el mundo es la combinación de metronidazol y gentamicina. Si se trata de una apendicitis flegmonosa, los antibióticos se suspenden luego de la cirugía y si se trata de una peritonitis, los recibirá por 10 días.
La cirugía puede realizarse de la forma clásica (a cielo abierto) o por vía laparoscópica, que tiene un menor índice de complicaciones, una recuperación más rápida y mejores resultados estéticos.