Meningitis
 
Es una enfermedad infectocontagiosa que causa inflamación de las membranas que recubren al cerebro y a la médula espinal (meninges). Las dos causas más frecuentes de meningitis son la infección viral y la infección bacteriana (ver fiebre e infecciones).
  La meningitis no bacteriana con frecuencia es llamada "meningitis aséptica", y la meningitis bacteriana se puede llamar "meningitis purulenta".
Causas:
Las causas más comunes de meningitis son infecciones virales que generalmente se resuelven sin tratamiento. Sin embargo, las infecciones bacterianas de las meninges son enfermedades muy pero muy graves y pueden producir la muerte o daño cerebral aún si son tratadas adecuadamente.
Dentro de las meningitis bacterianas las más frecuentes son:
  • Meningitis por Haemophilus Influenzae
  • Meningitis por Neisseria Meningitidis (meningococo)
  • Meningitis por Streptococcus Pneumoniae (neumococo)
La meningitis bacteriana es una verdadera emergencia médica que requiere internación en una unidad de cuidados intensivos pediátricos. Las bacterias que causan la meningitis incluyen Streptococcus Pneumoniae (Neumococo), Haemophilus influenzae tipo B, Neisseria meningitidis (meningococo), Listeria monocytogenes y menos frecuentemente otros tipos de bacterias.
 
Microfotografía de neumococos. Se trara de bacterias con forma redondeada (cocos) que se agrupan de a pares y en cadena.
Microfotografía de meningococos. Se trata de bacterias redondeadas (cocos) y que se agrupan de a dos, por lo que se los clasifica como diplococo.   La meningitis viral es más leve y más frecuente que la meningitis bacteriana.
Generalmente se desarrolla al final del verano y comienzo del otoño, con frecuencia afecta a los niños y las personas menores de 30 años. El 70% de las infecciones se presentan en niños menores de 5 años. La mayoría de los casos de meningitis viral están causados por enterovirus, que son los que comúnmente causan gastroenteritis.
Sin embargo, muchos otros tipos de virus también pueden producir meningitis.
 
Síntomas más frecuentes:
  • Fiebre alta y de difícil manejo, habitualmente acompañada de escalofríos.
  • Dolor de cabeza muy intenso.
  • Náuseas y vómitos intratables.
  • Cuello rígido ("meningismo").
  • Sensibilidad a la luz (fotofobia)
  • Confusión o irritabilidad
  • Los síntomas adicionales que pueden estar asociados con esta enfermedad son:
  • Disminución de la conciencia.
  • Respiración agitada (taquipnea).
  • Inquietud.
  • Opistótonos (rigidez severa del cuello, que produceuna posición característica arqueada de la columna que puede verse en los bebés y niños pequeños).
  • Fontanela abombada: que se puede observar en los menores de 1 año
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico de meningitis se basa en el examen físico exhaustivo para buscar los síntomas característicos de esta enfermedad (rigidez de nuca, fotofobia, compromiso severo del estado general) y en los análisis de laboratorio dentro de los cuales se encuentran el hemograma, y la punción lumbar para extracción de líquido cefalorraquídeo (LCR).
El hemograma es de gran utilidad para diferenciar la infección viral de la bacteriana. Y en el caso de la infección bacteriana, nos puede orientar hacia una infección con compromiso severo.
 
El análisis del liquido cefalorraquídeo (LCR) extraído a través de una punción lumbar es el análisis más importante ya que confirma o descarta la meningitis. Normalmente en el LCR se hallan menos de 10 leucocitos por mm cúbico. De existir más de esa cantidad se confirma el diagnóstico de meningitis.
Otros datos del LCR que orientan hacia el diagnóstico diferencial entre meningitis viral y bacteriana son el tipo de leucocito predominante (linfomonocitos o neutrófilos), la concentración de glucosa (glucorraquia), de proteinas (proteinorraquia) y la presión del líquido al realizar la punción lumbar.
 

LCR

Leucocitos

Glucosa

Proteínas

Presión

Viral

Predominio linfomonocitario

aumentada

disminuídas

levemente aumentada

Bacteriano

Predominio neutrófilo

disminuída

aumentadas

muy aumentada

 
Existen distintos tipos de leucocitos. Cuando en el LCR predominan los linfomonocitos, es orientativo hacia la meningitis viral, lo mismo que el aumento de la glucorraquia y la disminución de la proteinorraquia, mientras que el predominio de los leucocitos neutrófilos, la disminución de la glucorraquia y el aumento de la proteinorraquia orientan hacia el diagnóstico de meningitis bacteriana.
La observación del líquido a través del microscopio puede mostrar bacterias y los cultivos confirman de que tipo de bacteria se trata.
La punción lumbar realizada por un médico experimentado y con las adecuadas medidas de antisepsia es un procedimiento rápido, no doloroso y con bajas posibilidades de complicaciones. La punción se realiza entre las vértebras lumbares 3 y 4 donde no existen elementos nerviosos que puedan lesionarse.
Tratamiento:
Para el correcto tratamiento de una meningitis se requiere una internación de urgencia en una Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, donde se realiza un monitoreo permanente de la evolución de la enfermedad.
En el caso de la meningitis viral, se toma una conducta expectante, mientras que en la bacteriana se administran antibióticos de amplio espectro por via endovenosa por un mínimo de 14 días.
El tratamiento de las complicaciones como el edema cerebral, las convulsiones o el shock requieren medicamentos específicos.
Pronóstico:
El diagnóstico y el tratamiento precoz de la meningitis bacteriana son esenciales para prevenir lesiones neurológicas permanentes. Generalmente, la meningitis viral no es una enfermedad grave y sus síntomas deben desaparecer en el término de 2 semanas sin complicaciones residuales.
Complicaciones:

Pérdida de audición.
Convulsiones.
Pérdida de la visión.
Hidrocefalia.
Retraso madurativo.
 
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Enfermedad por Haemophilus Influenzae:
 

El H. Influenzae puede causar meningitis, otitis media, sinusitis, epiglotitis, artritis séptica, neumonía y bacteriemia oculta. La mayor parte de las infecciones graves están producidas por el H. Influenzae tipo B. Este serotipo fue el principal causante de meningitis bacteriana en gran parte del mundo. Con la aparición de la vacuna conjugada y la vacunación masiva prácticamente ha desaparecido. En la Argentina la vacuna se aplica junto con la triple bacteriana (vacuna cuádruple, quíntuple o séxtuple) a los 2, 4, 6 y 18 meses de vida.
En la Argentina, desde la instauración en la década del ´80 de la vacuna contra el H. Influenzae tipo B de manera obligatoria y gratuita, esta enfermedad dejó de ser la primer causa de meningitis y pasó a ser una causa excepcional (exclusivamente en niños no vacunados). Sirve de modelo para las campañas de vacunación masiva, ya que el impacto que produjo en la Salud Pública de nuestro país fue importantísimo.
 
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Enfermedad Meningocóccica:
 
El meningococo (neisseria meningitidis) es un bacteria que produce enfermedades invasivas graves (meningitis, sepsis, meningococcemia).
Existen 13 serogrupos distintos. Cuatro de ellos (A, B, C y W135) son reconocidos como causa de epidemias.
Las mayores epidemias en Asia y África subsahariana (cinturón de la meningitis) se asocian a los serogrupos A y C. Los brotes se inician en las estaciones secas y finalizan con el comienzo de las lluvias.
Los serogrupos B y C se observan con frecuencia en Europa y América.
En Argentina, predominan los serogrupos B y C. Entre los años 1992 y 1994, un brote de enfermedad invasiva por N. meningitidis B afectó a varias provincias.
El ser humano es el único reservorio del meningococo.
Se transmite de persona a persona, a través de las secreciones respiratorias, ya sea de un portador asintomático o en menor medida de un enfermo. El enfermo tratado con antibióticos adecuados (cefalosporinas de 3° generación) no contagia a partir de las 24 hs. de iniciado el tratamiento.
El contacto generalmente es cercano y prolongado.
Contacto cercano: incluye un miembro de la casa, guardería, jardín maternal, colegio, universidad o comunidades semicerradas, en contacto con un paciente con enfermedad meningocóccica, por más de 4 hs. diarias, durante 5 días en una semana; o cualquier persona expuesta directamente a las secreciones orales del enfermo (besos, estornudos o tos, compartir utensillos de comida, realizar maniobras de reanimación sin protección, etc.)
Normalmente el meningococo se encuentra en la mucosa nasal y faríngea del 1 al 15 % de la población. En los convivientes de un enfermo puede superar el 30%. Factores como la inhalación de humo (tabaco activo o pasivo, carbón, leña, etc.) incrementan la portación. Se han descrito brotes de enfermedad meningocóccica luego de epidemias de gripe.
El hacinamiento y las malas condiciones higiénicas favorecen la diseminación de la enfermedad.
La inmunidad natural se desarrolla como resultado de la portación asintomática de meningococos. Algunas bacterias que normalmente colonizan el intestino poseen antígenos, que son inmunológicamente similares o idénticos a los del meningococo y por lo tanto confieren inmunidad natural.
La inmunidad activa se logra mediante la aplicación de vacunas.
El meningococo afecta principalmente a niños menores de 5 años.
Es una enfermedad potencialmente fatal y siempre debe considerársela como una emergencia infectológica.
Se producen casos aislados de enfermedad meningocóccica durante todo el año (endemia) y ante situaciones especiales aumentan los casos produciéndose epidemias. Para definir una epidemia debe haber más de 10 casos por 100.000 habitantes, en un área determinada, existiendo relación epidemiológica entre los casos y con predominio de un serogrupo. También se considera brote cuando la incidencia por edad de una determinada región se duplica.

PREVENCIÓN

I-Quimioprofilaxis postexposición
Pocas enfermedades infecciosas causan tanta alarma en la población general y en los profesionales de la salud, como la infección meningocóccica.
La posibilidad de contagio para los contactos en el hogar se estima en 4 casos por mil personas expuestas, la cual es 500 a 800 veces mayor que la posibilidad para el total de la población no expuesta. Una situación similar ocurre con los contactos en jardines maternales.
A aquellas personas que han cumplido criterios de contacto cercano, se les indica quimioprofilaxis. Ésta es capaz de prevenir que un contacto que haya sido colonizado enferme. No previene la meningitis si el contacto ya está incubando la infección. El objetivo es erradicar los portadores del meningococo y evitar la aparición de casos secundarios.
No está justificado realizar cultivo de la secreción nasofaríngea para determinar la indicación o no de quimioprofilaxis.
La rifampicina es la droga de elección para niños, pero hay alternativas para adultos y embarazadas como las cefalosporinas de tercera generación (ceftriaxona) o las quinolonas (ciprofloxacina).

Contactos en los que se indica quimioprofilaxis:

· Convivientes.
· Personas que con frecuencia comen o duermen con el enfermo.
· Contacto en jardines maternales, en los 7 días previos.
· Exposición directa a las secreciones del paciente a través de besos, compartir alimentos, bebidas, cepillo de dientes, etc.
· Reanimación boca a boca.

NO SE RECOMIENDA QUIMIOPROFILAXIS EN:

· Contacto casual: sin exposición directa a las secreciones orales del enfermo (compañeros de escuela o trabajo).
· Contacto indirecto: sin contacto con el enfermo.
· Personal de salud sin exposición directa a las secreciones orales del paciente.
No se justifica cerrar las escuelas o indicar profilaxis a todo el colegio o el jardín maternal.
Las personas expuestas deben ser observadas y evaluadas en caso de enfermedad febril.
 
VACUNACIÓN
Existen dos tipos de vacunas: polisacáridas y conjugadas. Las vacunas conjugadas pueden aplicarse a menores de 1 año, e inducen memoria inmunológica, lo cual significa que los anticuerpos podrían durar toda la vida, mientras que las vacunas polisacáridas se aplican a mayores de 2 años y los anticuerpos protegen por unos 5 años.

VACUNAS POLISACÁRIDAS

Existen combinaciones contra los serogrupos A, B, C, W135 e Y (monovalentes, bivalentes, tetravalentes) indicadas para niños y adultos.
En Argentina, estas son las vacunas disponibles en el mercado:
 
Vacuna Antimeningococo AC
 
(polisacárida antimeningocóccica de los serogrupos AC). Se indica una dosis, a partir de los 2 años de edad, vía subcutánea (SC) o intramuscular (IM) en región anterolateral del muslo o región deltoidea.
Si el brote es por serogrupo A, puede indicarse a partir de los 6 meses de edad. En esta situación, se recomiendan 2 dosis separadas por un intervalo de 3 meses.
Cuando ocurre un caso esporádico, en los contactos mayores de 2 años puede recomendarse esta vacuna, dado que los casos secundarios pueden presentarse varias semanas después de la aparición del caso índice.
 
Vacuna antimeningococo BC
 
Es una vacuna con menor índice de respuesta y menor duración de los anticuerpos que la antimeningococo AC. Se puede administrar a mayores de 4 años en caso de epidemia, si no recibieron la AC.

Control de epidemia:
Se deben tener en cuenta las recomendaciones de las autoridades sanitarias, de acuerdo a la cepa prevalente y al grupo etáreo más afectado. Se estima que una campaña masiva de vacunación, implementada inmediatamente, puede evitar el 70% de los casos.
En caso de riesgo verdadero puede administrarse a mujeres embarazadas.
La protección que proveen las vacunas de polisacáridos es de 3 a 5 años. En poblaciones donde persisten situaciones de riesgo, está indicado revacunar a los 3 años.
La eficacia protectora se logra a partir de los 7 a 10 días de su aplicación.
La vacuna bivalente AC es segura y eficaz (85-90%) en niños mayores de 2 años y adultos. El componente A induce respuesta inmune a partir de los 3 meses de edad con una efectividad del 88%.
No hay una vacuna disponible para el serogrupo B con eficacia y seguridad demostrada.
Los efectos adversos son poco frecuentes e incluyen:
Locales: dolor, eritema, edema e induración, de uno a dos días de duración. Con la vacuna BC pueden aparecer petequias en el sitio de la inyección.
Generales: irritabilidad, hipertermia, vómitos, diarrea, cefalea, mialgia, linfadenopatía.
Si bien son poco frecuentes, con vacuna BC se han notificado síndrome purpúrico con o sin poliartritis, síndrome de colapso o shock con hipotonía y/o hiporrespuesta, convulsiones, encefalopatía.

CONTRAINDICACIONES

-Enfermedad aguda o procesos febriles con compromiso del estado general.
- Hipersensibilidad a alguno de los componentes del producto.
- Antecedente de reacción grave con la 1° dosis de vacuna.
- Para vacuna BC: mal convulsivo, enfermedad purpúrica.
Pueden aplicarse simultáneamente con otras vacunas en uso, teniendo la precaución de utilizar sitios diferentes de inyección.
 
VACUNAS CONJUGADAS
 
Neisvac C
Recientemente ha sido autorizada una vacuna conjugada monovalente contra el serogrupo C. Se utiliza a partir de los 2 meses de edad.
En niños menores de 12 meses se indican 3 dosis. La primera luego de los 2 meses de edad y con un intervalo mayor a un mes entre las dosis (puede aplicarse junto con la séxtuple a los 2, 4 y 6 meses de edad). Se utiliza la vía IM en región anterolateral del muslo.
· En niños mayores de 12 meses, adolescentes y adultos, una dosis única, IM en la región deltoidea.
El 100% de los niños vacunados entre los 12 y 17 meses de edad, desarrolló anticuerpos protectores al mes de recibir la vacuna. En el grupo de 2 a 4 meses, el 100% desarrolló anticuerpos protectores un mes después de la 2° dosis.
EFECTOS ADVERSOS
Locales: enrojecimiento, inflamación y dolor.
Generales: Cefalea, llanto, irritabilidad, somnolencia, náuseas, vómitos, diarrea, pérdida del apetito, fiebre, dolor de extremidades, linfadenopatías.
Pueden aplicarse simultáneamente con otras vacunas del calendario, en sitios diferentes.
 
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Enfermedad Neumocóccica
 
Las infecciones por neumococo (Streptococo Pneumoniae) son las más frecuentes en pacientes con infecciones de la comunidad, son la segunda causa de meningitis en el mundo y de un amplio espectro de enfermedades graves (neumonía, bacteriemia oculta, peritonitis, abcesos, artritis). Existen más de 90 serotipos distintos de neumococo y la incidencia de cada uno varía de país a país. Al igual que con el meningococo, la mayoría de las infecciones ocurren en portadores asintomáticos.

Portación de neumococo

Porcentaje

2 meses

12%

6 a 10 meses

30%

Edad escolar

35%

Adultos convivientes con niños

9 al 29%

Adultos no convivientes

6%

  El porcentaje de portación es mayor en niños que en adultos.
La portación dura de 30 días a tres meses, luego de lo cual se generan anticuerpos específicos evitando la reconolización por ese serotipo, pero no por otros.
La utilización de antibióticos de amplio espectro para infecciones que no lo justifican ha producido que el neumococo generará resistencia a los antibióticos de uso común, haciendo cada vez más necesario contar con vacunas capaces de prevenir la infección.
En la Argentina los serotipos más frecuentes son:
 

Serotipo

Porcentaje

14

33%

1

12%

5

11%

6ª y 6B

10%

23F

4%

19F

3%

18C

1,2%

VACUNA PREVENAR: click acá

VACUNA PNEUMO 23:
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Molusco Contagioso

El molusco contagioso es una infección de la piel caracterizada por pequeñas pápulas (tumoraciones blandas de 1 a 3 mm), habitualmente múltiples, color piel, causadas por el poxvirus.

Manifestaciones clínicas:
Es un trastorno común en la infancia y, si bien pueden aparecer a cualquier edad, son típicas de los 3 a los 15 años. Las lesiones habitualmente se localizan en la cara, tórax y extremidades (sobre todo en las axilas) y menos comúnmente en los labios, lengua, mucosa oral o conjuntiva de los párpados. Suelen aparecer en racimo en la misma zona, pero también pueden diseminarse por distintas áreas.
Forma de contagio:
Se contagia por contacto directo piel a piel y excepcionalmente por la ropa, sábanas o toallas, afortunadamente es de muy baja contagiosidad.

 
La autoinoculación es la forma de contagio más común. Si un chico tiene lesiones en el muslo, seguramente le saldrán nuevas lesiones en espejo: es decir en el muslo contrario; si se rasca las lesiones saldrán nuevas en la línea del rascado.
  Evolución:
La primera en aparecer suele ser más grande (2 a 5 mm) y se la denomina “la madre”. A partir de allí y a lo largo de 1 a 2 años irán desapareciendo las existentes y apareciendo nuevas. Tienen un período de incubación extremadamente largo (meses). Como el poxvirus no es muy agresivo, no induce la formación de defensas, luego de 1 a 2 años, el organismo finalmente genera defensas suficientes para combatirlo y eliminarlo.
Tratamiento:
Antiguamente el único tratamiento posible era la extirpación mediante curetaje, pero esto no disminuye el tiempo total de evolución de la enfermedad. Si un chico va a tener 20 lesiones distintas por mes durante 1 año, a pesar del curetaje continuará teniendo 20 lesiones por mes, por el mismo período de tiempo, solo que al ser cureteadas, no se verán, es decir que eliminarlas no acorta la duración de la enfermedad, solamente tiene beneficio estético.
Existe un nuevo tratamiento tópico para los moluscos contagiosos que se llama Imiquimod. Se trata de un inmunomodulador no corticoideo, que es capaz de inducir la formación de anticuerpos por el organismo con la finalidad de acortar la duración de la enfermedad. Se aplica tres veces por semana, antes de dormir, para que la medicación haga efecto por un período de 6 a 10 horas. Los efectos adversos son poco comunes e incluyen: picazón o enrojecimiento de la piel, cefalea, fiebre o síntomas gripales.
 
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Mononuclosis infecciosa
El virus Ebstein Barr se compone de una cadena de ADN, envuelto en una cubierta proteica, con receptores para aferrarse a las células.   La mononucleosis es una enfermedad infectocontagiosa, causada por el virus Ebstein Barr (VEB), que provoca un cuadro clínico bastante característico: Fiebre, faringitis e importante inflamación de los ganglios del cuello. Afecta predominantemente a niños, adolescentes y adultos jóvenes (edad promedio 15 a 25 años).

Forma de contagio:
La mononucleosis es de baja contagiosidad, fundamentalmente a través de la saliva, por lo que vulgarmente se la conoce como “la enfermedad del beso”. Luego del contacto cercano con el enfermo el período de incubación dura de 7 a 14 días.

 
Signos y síntomas:
  • Fiebre.
  • Dolor de garganta (odinofagia).
  • Adenopatías submaxilares o laterocervicales (importante inflamación de los ganglios del cuello). Los ganglios suelen ser elásticos, móviles y dolorosos a la palpación
  • Pérdida de apetito (anorexia).
  • Astenia, adinamia.
  • Dolores musculares (mialgias).
Estos síntomas no siempre están presentes, en muchas ocasiones la enfermedad es asintomática, tanto es así que el 95% de los adultos tiene anticuerpos contra el virus Ebstein Barr, sin saber que padecieron la enfermedad.
 

Síntomas  

Signos

Dolor de garganta 82% 

Adenomegalia 94%
Faringitis 84%

Fiebre  76%

Fiebre 76%

Cefalea 51% 

Esplenomegalia 52%

Anorexia 21%

Hepatomegalia 12%

Mialgias 20%

Garganta enrojecida 11%

Escalofríos 16% 

Ictericia 9%

Náuseas 12% 

Erupción 10%

Dolor abdominal  9% 

 

Tos 5%

 

Vómitos 5%

 

Artralgias 2%

 

Diagnóstico:
Como los síntomas de la mononucleosis son muy parecidos a los de la faringoamigdalitis pultacea (angina con placas), habitualmente se piensa en ella cuando una angina no mejora con el tratamiento antibiótico, o el cultivode fauces para detectar la bacteria Estreptococo B-hemolíticofue negativo.
Un dato diagnóstico muy sugestivo de mononucleosis es la inflamación del bazo, que el pediatra busca en todo chico con angina y fiebre.
Ante la sospecha de mononucleosis se debe realizar un hemograma, que muestra un aumento de los glóbulos blancos que luchan contra los virus (linfocitos y monocitos) y aparición de linfocitos activados (o virocitos). También debe solicitarse un hepatograma ya que el virus Ebstein Barr es un virus hepatotropo, al tener mucha afinidad por el hígado puede producir una hepatitis leve (mucho más leve que la hepatitis A o B).
Para certificar el diagnóstico se debe solicitar estudios que confirman la existencia del virus Ebstein Barr. El monotest es un análisis de sangre rápido y económico, pero con un alto índice de falsos positivos (en caso de hepatitis A y enfermedades hematológicas) y en los menores de 6 años suele dar negativo, en cuyo caso se deben realizar estudios serológicos tendientes a demostrar la presencia de antígenos del virus (serología directa) o anticuerpos contra el virus (serología indirecta). Estos estudios pueden diferenciar una infección actual de una pasada.

Complicaciones:
La mononucleosis es habitualmente una enfermedad leve y autolimitada. Excepcionalmente la inflamación de los ganglios del cuello, puede ser tan exagerada como para provocar dificultad respiratoria o infarto de los propios ganglios.
Cuando la mononucleosis es tratada erróneamente con antibióticos (sobre todo la penicilina) suele producir una reacción cutánea caracterizada por una erupción generalizada muy importante.
Luego de la desaparición de la fiebre en ocasiones sobreviene un cuadro de astenia y adinamia que puede durar hasta tres semanas.

Tratamiento:
El virus Ebstein Barr no tiene un tratamiento curativo, afortunadamente, como la mayoría de los virus, éste es autolimitado.
Leé más sobre infecciones, haciendo click acá.
Debe realizar reposo hasta que se encuentre afebril, con transaminasas hepáticas normalizadas y sin astenia, adinamia ni anorexia.
Hasta que esto ocurra, se pueden administrar analgésicos y antifebriles (Paracetamol o Ibuprofeno) No se debe administrar Aspirina a los chicos y adolescentes ante cualquier cuadro febril por el riesgo de Enfermedad de Reye.

Síndrome monomucleosido:
Se trata de una enfermedad caracterizada por el mismo cuadro clínico que la mononucleosis, pero que no está producido por el virus Ebstein Barr.
El virus de inmunodeficiencia humana (VIH):
cuya enfermedad aguda puede simular la mononucleosis por el VEB. El antecedente epidemiológico, la negatividad de la reacción de Paul Bunnell y de las pruebas que detectan anticuerpos específicos contra el VEB, y fundamentalmente la positividad serológica frente al VIH son rasgos diferenciales.
El citomegalovirus (CMV):
que puede ocasionar un cuadro similar al de VEB, aunque muchas veces sin adenomegalias ni faringitis, con menor proporción de linfomonocitosis
Toxoplasmosis:
puede causar adenomegalias y linfomonocitos.
El virus de la rubeola:
produce fiebre, faringitis, exantema, adenomegalias en las regiones retroauricular y ociipital y linfocitosis.
Las hepatitis virales:
también pueden cursar con linfomonocitosis leves y adenomegalias.
La linfomonocitosis infecciosa aguda:
es una enfermedad benigna del niño, sin relación con el VEB, que transcurre con catarro de las vías respiratorias superiores y en forma característica con leucocitosis y aumento importante de linfocitos inmaduros que puede persistir de uno a varios meses.
Entre las causas no infecciosas:
se mencionan diversas reacciones toxoicas medicamentosas, sobre todo las ocasionadas por difenil-hidantoína, que puede dar lugar a un aumento de células linfomonocitarias, adenomegalias y exantema.

 
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